Preguntas y respuestas (II)

¡Hola!

Tal y como os prometí, aquí viene la segunda tanda de preguntas y respuestas del blog. ¡Espero que os sea útil!

Esta soy yo esperando que este post os sea útil.

Cuando digo que descarto un manuscrito, me refiero a que no intento publicarlo. Lo conservo, eso sí, porque me gusta guardar todo lo que escribo. ¡Sí, sí, también esas primeras historias que suelen dar tanta vergüenza! (Algún día os hablaré del primer universo fantástico que creé, en el que los Malos™ eran gallos gigantes, y de la comuna multicultural que planté en medio del Serengueti en los años 40. Qué tiempos.)

Pero no voy a irme por las ramas: hay dos razones principales por las que descarto un manuscrito. La primera es que, cuando lo releo, la historia no me convence. Fue lo que me pasó con El clan sin nombre: yo les tengo mucho cariño a esa historia y a sus personajes, pero, claro, un/a editor/a no va a tenerles cariño (por razones obvias) y tengo que fijarme en otras cosas (la trama, el estilo, la originalidad…).

También tengo que decir que yo soy muy crítica con mis propias historias. De hecho, hace poco he rescatado un manuscrito que había descartado previamente porque lo releí y me sorprendió para bien.

La segunda razón por la que descarto un manuscrito es que la historia no me convence… ¡y creo que puedo mejorarla! En esos casos, considero el manuscrito un primer borrador. (Fue lo que me pasó con novelas como A las puertas de Numancia o El juramento carmesí.)

 


Pues no me siento identificada con ninguno de mis personajes, pero me acuerdo de ellos cuando me pasan cosas. Sobre todo, me acuerdo de personajes de La ciudad de los ladrones. Por ejemplo, si alguien es desagradable conmigo, les pregunto: «Eh, chicos/as, ¿qué haríais vosotros/as en mi lugar?». Y cada uno/a me contesta una cosa diferente. En plan:

  • Lucrecia: Pasando, no vale la pena.
  • Ryder: *Silencio*
  • Alec: Te tiene envidia porque tú eres sexy y él/ella no.
  • Catania: No entiendo por qué hay gente tan mala por el mundo.
  • Arawn: ¿Por qué te dejas? Yo ya le estaría partiendo la puta boca.
  • Vilma: Por una vez, estoy de acuerdo con Arawn.
  • Iona: *Palmadita en la espalda*
  • Iri: Te entiendo, a mí me tratan igual. ¡No podemos dejarnos, tía!
  • Riley: No deberías preocuparte por alguien tan irrelevante.
  • Brian: Él/ella ha tenido un mal día, no se lo tengas en cuenta.
  • Príncipe de la Duna: Quémale la cara.

(Y ahora viene cuando pensáis que estoy como una cabra… y acertáis.)

 


Pregunta hecha en privado (I): Cuando estas escribiendo como dos personajes intiman, ¿como sabes hasta donde llegar? ¿Lo haces distinto si por ejemplo es novela juvenil? A la hora de escribir una relación sexual, donde está el limite, si es que lo hay.

Cuando escribo mis historias, mi límite está en la violencia, no en el sexo. No me habréis visto describir cosas horribles como violaciones, mutilaciones o torturas. No digo que esté mal hacerlo, sólo que a mí, personalmente, no me gusta escribirlo. Soy sensible, soy impresionable, huyo del salón cuando estoy viendo Vikings con Nacho y hay una escena sangrienta (y les mando audios a mis amigas mientras espero a que Nacho me avise de que la escena ha terminado).

Yo cuando me empeño en ver una serie olvidando que no soy una persona mayor.

El sexo es algo natural (y agradable) y, por tanto, no lo censuro en mis historias. Ni cuando los personajes son chicos, ni cuando son chicas, ni cuando son un chico y una chica, ni cuando uno de los personajes no tiene género. ¿Cambia algo cuando escribo novela juvenil? No. En La ciudad de los ladrones hay sexo porque la trama y los personajes me lo pedían; en Con vistas al cielo, sin embargo, no lo hay. Pero que incluya escenas de sexo o no depende de la historia, no de sus futuros/as lectores/as.

Por otro lado, seamos realistas: los/as jóvenes saben qué es el sexo y, de hecho, la pornografía está a un clic de distancia de ellos/as. ¿No es mejor que conozcan visiones más sanas (y menos machistas) del sexo a través de los libros? Yo pienso que sí.

 


Pregunta hecha en privado (II): Has hablado de lo largas que son tus novelas, de 25.000 palabras que consideras corta a 130.000 que consideras larga. Mi pregunta es, ¿como se miden los capítulos? Como sabes si te estas alargando mucho o quizá te estas quedando corto.

Esta respuesta me parece la más fácil: yo no me preocupo por la longitud de los capítulos de mis novelas. Y lo digo completamente en serio. Tengo capítulos de 4.000 palabras y capítulos de una línea (literalmente).

Los capítulos sirven para estructurar la narración. Yo creo que son un buen recurso para darle ritmo a tu historia: normalmente, los capítulos cortos hacen que la lectura sea más ágil y viceversa, pero hay excepciones. Personalmente, yo suelo hacer que cada capítulo coincida con una escena de mi historia, independientemente de que sea corta o larga (por eso tengo capítulos de una línea), pero tampoco es una regla inquebrantable.

 


¡Hasta aquí llega el post de hoy! Espero que os haya gustado.

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